La paradoja del interiorismo

La paradoja
del interiorismo

Por Estefanía Echeguren Cañedo
“Un diseñador es un planificador con sentido estético” –Bruno Munari

La paradoja de la arquitectura de interiores es un tema difícil de entender, pero creo que vale la pena hablarlo. Vivimos en una sociedad donde el diseño interior está prácticamente en todos lados, y aún así, la gran mayoría no reconoce el esfuerzo de la persona que le dedica su tiempo a diseñar un espacio.

Es verdad que la popularidad de la arquitectura de interiores ha ido creciendo con el paso de los años, pero no se considera al arquitecto o interiorista detrás del proyecto, y nosotros mismos (como arquitectos o interioristas) lo hemos permitido. Lamentablemente, consideramos los atajos como hacer una “rebaja”, o simplemente “regalando” el diseño con tal de no perder la obra (que al final de cuentas es lo que más te deja, económicamente hablando).

En esta era digital parece que la gente sí “valora” los espacios bonitos; postean fotos de restaurantes, hoteles, terrazas, y hasta museos; sin embargo, al momento de solicitar un proyecto se les olvida, o no toman en cuenta que el diseño va más allá que solo dibujar.

La trascendencia que el espacio interior posee no debe dejarse a un lado, ya que pasamos la mayor parte del tiempo dentro de un área personal o pública.

Me gustaría darles a conocer que nosotros como interioristas pensamos, no sólo en lo estético, sino también en la funcionalidad del espacio o lienzo a intervenir.

Como interioristas diseñamos con la finalidad de satisfacer las necesidades del cliente y crear una experiencia dentro del espacio, por lo mismo el rol que éste juega en la creación del interior es de suma importancia para así lograr el mayor acercamiento del espacio al habitante y que exista la armonía entre el usuario y el espacio. Conseguir un buen resultado de diseño interior implica conocimiento, análisis, estrategia, creatividad, dedicación y lo más importante: tiempo.

El objetivo de este texto no es desmotivar a los futuros interioristas o arquitectos, sino todo lo contrario, es inspirarlos a reconocer su propio esfuerzo y el valor que deben darle a sus diseños, ya que si nosotros no luchamos por cambiar la ideología de que un “simple dibujo” se puede transformar en un proyecto ejecutivo, nadie lo hará.

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