ACAMPANDO EN EL AMAZONAS

Acampar a orillas del Río Amazonas ha sido una de las experiencias de viaje más divertidas y extremas que he vivido.

Definitivamente no es para todos, pero si eres fanático de la adrenalina y estás dispuesto a dormir en medio de la selva, a orillas del Río Amazonas, lejos de la civilización y en uno de los lugares más peligrosos del mundo, entonces te recomiendo que hagas maleta y vivas la experiencia.

Perú es un país increíble en el que hay tantas cosas que hacer y lugares por explorar, sin embargo, la mayoría de la gente que lo escoge como su próximo destino de vacaciones, sólo piensa en las ruinas de Machu Pichu, y no tiene ni idea que Perú posee otros atractivos, así como una gran parte de la selva del Amazonas.

Si eres fanático de la naturaleza, este lugar te va a encantar. Puede que no sea tan fácil llegar, pero valen la pena las horas extra de viaje. En mi viaje a Perú, logré combinar: Lima, Cusco, Machu Pichu e Iquitos en diez días.

Iquitos es el lugar de partida a la verdadera aventura Amazónica. Es muy importante coordinar con alguna empresa turística para que te asignen guía, hay que ir con alguien que conozca la selva a fondo, ya que irás a uno de los lugares más peligrosos del mundo, además, la Selva y Río Amazonas son hogar de una gran parte de la biodiversidad del planeta: jaguares, cocodrilos, aves exóticas, manatíes, delfines rosas, tarántulas, pirañas, osos perezosos e insectos.

A Iquitos se puede llegar en avión desde Lima, de ahí se viaja en carretera cerca de hora y media al puerto de Nauta, dependiendo la empresa que hayas contratado es el tiempo de viaje en barco. Hay diferentes tipos de alojamiento, pero en mi experiencia personal, acampar en la selva es lo ideal.

Raúl fue mi guía, hablaba español básico, él nació y creció en una aldea amazónica y la lengua de la zona la dominaba a la perfección. Me llevó a pescar pirañas y después las cocinó, nos explicó a detalle todo acerca de la Selva y el Río Amazonas, nos invitó a nadar con él y vimos delfines rosas en el atardecer, caminamos cerca de ocho horas de regreso al punto de reunión y durante este tiempo experimenté lo que “lluvia amazónica” significa. También vi todo tipo de monos, insectos, boas, flores y colores que en mi vida imaginé. Para terminar la experiencia, nos llevó a su aldea donde conocimos a su familia, convivimos con ellos y con los osos perezosos que se dedican a rescatar cuando -por alguna razón- quedan huérfanos.

Hay que viajar fuera de nuestra zona de confort y conocer lugares nuevos cada vez que podamos. No hay pretexto, viajar siempre nos va a enriquecer y nos dejará con memorias para toda la vida.